domingo, 22 de abril de 2018

Hoy.
Un minuto y todo cambia.
Un minuto y todo ha pasado.
Un minuto y todo fluirá.
Una cinta sin principio ni final,
sólo un continuo.
Hoy...
Ahora.
Sin miradas atrás, ya pasó.
Sin vistas al futuro... aún no.
Ahora... disfruta.
Ahora... tú.
Ahora... yo.
Ahora... nosotros.
Ahora... la vida.

(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 30Enhorabuena, esta semana el tema es libre,
pero sin utilizar ni una sola vez la letra "E".)

viernes, 20 de abril de 2018

#VDLN - 92 ...para mis 42

"Lo sé, soy la mujer más discontinua del mundo.
Todo cambia dentro mío de una hora a la otra.
El hecho es que sigo mi instinto y mi corazón.
No me interesa de aquello que parezco, nunca.
Soy así como la vida, las esperanzas, las desilusiones,
las alegrías y las emociones, me han hecho;
sin reservas ni hipocresías."
(Anna Magnani)

"...♫ ...and more, much more than this
I did it my way! ♫..."


jueves, 19 de abril de 2018

Mara Laira se despertó con el susurro de unas voces.

Aello... creo sea una de esas ninfas de los bosques... ¿cómo se llaman? –preguntó esa extraña joven con cuerpo de pájaro.
Una hamadríade, Ocipete... –contestó la primera arpía, levantando las cejas en gesto de desaprobación. Una hamadríade... ¿puede ser que siempre olvides todo?

Mara continuaba a escucharlas sin abrir los ojos. No sabía cómo ni porqué pero estaba segura que se encontraba en alguna parte de la zona Iconoclasta. Lo último que registraba su memoria era estar detrás de los pasos del Viajero Interdimensional.

Vamos... despierta... –comenzaron a decir ambas arpías casi al unísono. ¡Despierta ya!
¿Qué es lo que hacen ustedes aquí? –pronunció una voz grave y masculina, e hizo que Mara abriera rápidamente los ojos, sentándose en el colchón de hojas donde se encontraba.
Poderoso Quirón... –respondió Aello mientras Ocipete se metía detrás de ella. Hemos encontrado durmiendo a esta ninfa y hemos sentido curiosidad.
Saben bien que no deberían estar por aquí... –sentenció serio el centauro.
Quirón... siempre tan severo... –dijo Aello mientras bajaba la mirada y le hacía dulces gestos.
Déjanos al menos saber quién es la ninfa... –agregó Ocipete que no pudo ocultar su curiosidad.

En ese momento, Mara Laira decidió ponerse en pie, dándose cuenta que sólo iba vestida con una túnica, tan trasparente que dejaba muy poco a la imaginación. Pero ella era quien era, por lo que no se sonrojó, al contrario, alzó la cabeza mirando al centauro directamente a los ojos. Lo desafiaba, y ella lo sabía.

¿Podría saber tu nombre, bella ninfa? –preguntó Quirón sosteniéndole la mirada, mientras las arpías inquietas esperaban también escuchar la respuesta.
Me llamo Mara Laira... –respondió ella. Y no soy una ninfa del bosque o nada que se le parezca.
Entonces, ¿qué eres? –preguntó Aello.
Y, cosa más importante, ¿qué haces aquí? –agregó Ocipite en tono un tanto irónico.

El centauro se colocó por delante de Mara con el paso sereno, pero dirigendo una mirada furiosa a las arpías.

Señoras... –comenzó a decir Quirón tratando de parecer tranquilo. Creo que ha llegado el momento que ustedes dos desaparezcan o...
Ohhh Quirón, por favor... –dijieron ambas arpías, casi gritando.
Estoy perdiendo la paciencia... –repitió Quirón. Ustedes saben que no son bienvenidas en esta zona del bosque.

Mara Laira escuchaba como el centauro y las arpías discutían animatamente, y comenzó a sentirse mal. Se sentía mareada y parecía que la tierra se moviera bajo sus pies. Se apoyó al enorme ciprés que tenía detrás; y Quirón lo notó.

Ninfa Mara, es mejor si te recuestas... –dijo Quirón mientras la ayudaba, y las arpías continuaban a estar alrededor de ella, esperando cual aves de rapiña que eran.
No sé qué me está sucediendo... –respondió Mara Laira.
Pues yo sí sé lo que te está sucediendo... –comenzó a explicar Quirón. Están cayendo las hojas y con éstas tú, una hamadríade, desaparecerás; terminará tu ciclo de vida y volverás a renacer con la próxima primavera...
Pero ya he dicho que yo no soy ninguna... –Mara Laira no terminó la frase, cayó en un profundo sueño.

(...)

Mara... Mara Laira... –continuaba a repetir, llamándola, el Viajero Interdimensional.
Creo ha sido un error lo de las clases de equitación para su regalo de cumpleaños... –afirmó Duality mirando a Atalanta, quien la había llevado vendada hasta el establo.
¿Cómo podía imaginar que se desmayara a ver un poderoso puro sangre?! –trataba de defenderse la misma Atalanta.

Comenzaban a preocuparse.

Quirón ¿puedes decirles a las arpías que dejen de gritar? –preguntó Mara Laira, mirando hacia el Viajero. Es mi cumpleaños y lo único que obtengo es un tremendo dolor de cabeza...

Mara Laira había despertado, y sonreía mientras el Viajero Interdimensional la ayudaba a levantarse. Todos iniciaron a reír. Decidieron dejar la equitación para otra oportunidad e ir a festejar el cumpleaños de alguna forma más tranquila.

¿Cómo es que nos llamó Mara Laira? –preguntó Duality a Atalanta mientras dejaban el establo, entre perpleja y divertida.

Con este relato vuelvo a participar a los Relatos Jueveros;
y lo hago por una ocasión muy especial... el cumpleaños de Mara Laira.
Personaje de un amigo especial de esta playa, el Demiurgo... para vos!!!
(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 15Escribe un relato en que tres personajes mitológicos
-no importa la cultura- son los protagonistas.)

lunes, 16 de abril de 2018

24 Retos de Lectura - #07

Reto 7:
Búscate las efemérides del día en que comiences. En Wikipedia seguro que encuentras un/a escritor/a que aparezca en ella (nacimiento o fallecimiento). Busca uno de sus libros.
Elección: “La insoportable levedad del ser”, de Milan Kundera

Sinopsis:
Esta es una extraordinaria historia de amor, o sea de celos, de sexo, de traiciones, de muerte y también de las debilidades y paradojas de la vida cotidiana de dos pareva cuyos destinos se entrelazan irremediablemente. Guiado por la asombrosa capacidad de Milan Kundera de contar con cristalina claridad, el lector penetra fascinado en la trama compleja de actos y pensamientos que el autor va tejiendo con diabólica sabiduría en torno a sus personajes. Y el lector no puede sino terminar siendo el mismo personaje, cuando no todos a la vez. Y es que esta novela va dirigida al corazón, pero también a la cabeza del lector. En efecto, los celos de Teresa por Tomás, el terco amor de éste por ella opuesto a su irrefrenabile deseo por otras mujeres, el idealismo lírico y cursi de Franz, amante de Sabina, y la necesidad de ésta, amante también de Tomás, de perseguir incansable, una libertad que tan sólo la conduce a la insoportable levedad del ser, se convierten de simple anécdota en reflexión sobre problemas filosóficos que afectan a cada uno directamente, cada día.

Cuando leí la consigna y me puse a buscar las efemérides, creí que me resultaría difícil encontrar algo que llamara mi atención. Y al inicio pues daba sólo con escritores del todo desconocidos, y sus libros eran totalmente improponibles. Hasta que, ante mis ojos apareció el nombre de Milan Kundera, quien ese día cumplía 89 años (nació el 1 de abril de 1929). Y lo supe. Supe qué libro debía cogenza a leer. Ya era mucho tiempo que “La insoportable levedad del ser” pasaba en mi lista de espera.

¿Y qué decir? Es un libro que ha superado cualquier tipo de aspectativa. Diría sin lugar a dudas que es una de esas lecturas imprescindibles. Una historia de amores, con mucho de filosofía y de psicología. Milan Kundera creo posea un estilo narrativo muy particular. El libro está compuesto de pequeños capítulos; donde él, en la medida que nos muestra los personajes, sus características y sus historias, nos expone postulados filosóficos importantes –como aquellos de Nietzsche-, y sus propios puntos de vista.
Creo no equivocarme en decir que es una de mis memore lecturas en los últimos tempo. Un libro que atrapa, que deja pensando; y, como pocas veces me pasa, para volver a leer.

“(...) ¿Me ama?, ¿ha amado a alguien más que a mí?, ¿me ama más de lo que yo le amo a él? Es posible que todas estas preguntas que inquieren acerca del amor, que lo miden, lo analizan, lo investigan, lo interrogan, también lo destruyan antes de que pueda germinar. Es posible que no seamos capaces de amar precisamente porque deseamos ser amados, porque queremos que el otro nos dé algo –amor–, en lugar de aproximarnos a él sin exigencias y querer sólo su mera presencia... (...)”

A la próxima!

(Nota: la sinopsis fue sacada del sitio: Planeta de Libros)

domingo, 15 de abril de 2018

Al verla tal vez, no todos puedan comprender quién realmente tengan delante. Sus cabellos bañados por el sol, y sus ojos dulces como la miel, podrían hacer pensar en un ser frágil. Sin embargo, ella pertenece a un grupo de individuos privilegiados. Ella es de los que han sobrevivido.

Y ello no ha sido fácil. Fue la vida, que sin siquiera preguntarle o pedirle permiso, la ha convertido en la extraordinaria criatura que es hoy. Ha necesitado de coraje. Coraje para convertir cada herida en un punto de fuerza. Para que cada cicatriz fuera un recordatorio de lo vivido; de lo que podría haber sido y lo que ella ha logrado que no fuera. Todo aquello que había superado.

Ella ha librado cada una de sus batallas con pasión, la misma que siempre ha guíado su alma.
Ella, la que ha hecho de su voz, con la certeza de sus palabras, aquellas que surgían desde lo más profundo, su espada.
Ella, que en cambio, como escudo posee su natural esencia, templada en el fuego del día a día.
Ella, una mujer sin más armadura que la propia piel, con la cual sentir el latido; el proprio, y el del otro.
Ella, mujer y amiga.
Ella, sin dudas una guerrera de la vida.

Para vos, Gin, porque cuando se habla de "guerreras", me vienes siempre en mente...
smu@ckssssssssssssssssssss a montones!


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 34Tu protagonista tiene que ser una guerrera.)

viernes, 13 de abril de 2018

#VDLN - 91

"He amado hasta llegar a la locura;
y eso a lo que llaman locura,
para mí,
es la única forma sensata de amar."
(Françoise Sagan)

domingo, 8 de abril de 2018


-Por fin mis brazos pueden rodear tu cuello... y así alcanzar tu boca.

-Parece que esta vez me has extrañado.
-Sí... y no.
-¿Sí y no? Suena un poco contradictorio.
-Vos me conoces... yo soy toda una contradicción.
-Me gusta que seas así, pero quiero me expliques.
-Sí, te extrañé. Te extrañé por las mañanas, cuando me despertaba y no tenía la luz de tu mirada para comenzar el día. Te extrañé por las tardes, al terminar la jornada de trabajo y no encontrar tu sonrisa esperándome. Te extrañé por las noches, cuando no podía dormirme y no tenía la exacta medida de tu abrazo...
-Amor...
-Y no, no te extrañé. No te extrañé por las mañanas, porque apenas el sabor del café me invadía la boca, así intenso, así fuerte, sabía que eras vos. No te extrañé por las tardes, porque cuando me duchaba y el agua caliente me recorría la piel, sabía que eras vos. No te extrañé por las noches, porque un segundo antes que finalmente el sueño me atrapara y cerraba los ojos, vos estabas ahí... yo lograba sentirte.
-No sé qué decir, sos vos la de las palabras.
-No importa... nunca necesitaste de ellas, tus gestos siempre han hablado por vos.
-Uffffffffffff amor...
-Shhhhh... te amo...
-Haces bien. –sonrió guiñando un ojo.
-Jajajajajajajajajajajaja!
-Ven aquí, quiero sientas mi respuesta...

(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 11Esta semana tienes tema libre pero sin descripciones;
sólo diálogo y acotaciones.)